Mutatis mutandis

Pharmaton y agujas

Posted in General by Fer on 13 Febrero 2009

acupuncture        pharmaton                 

                         Somos cuerpo, de eso no me cabe la menor duda.

                        Vengo de una charla informativa sobre una corriente terapéutica, la psiconeuroacupuntura, que me ha resultado refrescante y novedosa. Se trata de una escuela que pretende aunar las terapias de la medicina tradicional china con la psicología para el tratamiento del malestar psicológico, fundamentalmente a través de la acupuntura y otras técnicas relacionadas. Sabiduría milenaria, tratando de casar con las corrientes clásicas y contemporáneas de la psicología clínica. Al margen de otras consideraciones, o tratar de profundizar más en este tema, coincido con un planteamiento que expresaba el conferenciante como introducción de forma palmaria, y del que ya había hablado por aquí con el tema del amor. Todo está en el cuerpo, en esa masa líquida que se aloja en nuestro cráneo, el océano de la médula, y en el resto de ríos y riachuelos que recorren nuestros órganos y extremidades; las emociones se reflejan aquí y nos huellan y moldean como el barro, el organismo es el cómplice o el delator de nuestra paz o nuestro desorden. El pesimismo y el optimismo, la memoria, la alegría, el amor desesperado, la ansiedad, el insomnio… se alojan en alguna de las mareas físicas que funcionan de piel adentro, luces que nos recorren y se encienden y apagan, reflejo de cómo actuamos e interpretamos lo que nos sucede y lo que nos rodea.

                              Algo de esto pensaba anoche cuando empecé a notar los efectos del segundo Pharmaton con ginseng. Puede que se deba al efecto placebo (a que cuento con ello y lo espero), y puede que inconscientemente ponga de mi parte, pero tras muchos días de mirada negra hacia el mundo, de velo oscuro, de repente empecé a sentirme optimista. Las mismas cosas, apreciadas de modos diferentes. Por más que la terapia cognitiva me diga que me deje de generalizaciones y pensamientos polarizados, “lo que é, é”, y si unas sustancias extrañas como duendecillos cariñosos pasean por mi cerebro y empiezan a encender lucecitas para que vea el mismo camino de otra manera, pues bienvenidas sean. Si un fulano, chino o de Alcoy, me pincha en el sobaquillo y activa un circuito desconocido para mí, pero que para Confucio y sus sabios contemporáneos era ya hace miles de años como el patio de su casa, y duermo mejor, sueño cosas agradables, me centro en mi trabajo o me muestro más activo y productivo, chapeau para el banderillero oriental.

                           (Me di cuenta de que estaba inusitadamente optimista y artificialmente activado cuando empecé a pensar antes de coger el sueño en todas las amantes que voy a tener este año. Me salían al menos tres, y una de ellas de veintitantos. Con ese propósito, algo acelerado, acabé dormido entre sueños gloriosos. Y eso que solo llevo dos días vitaminado…)

Más de psicólogos

Posted in General by Fer on 9 Febrero 2009

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                         El otro día me encontraba en el gimnasio (yo también voy a veces, lo confieso, aunque pago más de lo que lo rentabilizo) y me entretengo allí a veces escuchando retazos de conversaciones de los mega-machos del lugar, para reafirmarme, una vez más, en mi tesis de que si Dios tuviera en mente repetir aquello que se le ocurrió hacer con Sodoma con nosotros, sin ir más lejos, no encontraría ni a diez tipos que valieran un poco la pena en toda la city.

                       El caso es que dos estaban hablando, para variar, de tías, y una en concreto parecía ser el objetivo de la conversación. Una que, diría yo como hipótesis, se encontraba absorta y ajena en la cinta de correr,  haciendo millas como una posesa, porque miraban de reojillo en aquella dirección. Ambos sujetos eran de edad imprecisa, entre los veintimuchos y los treintaipocos, cachas y bronceados, magros y nervudos, dispuestos para la acción, desenvueltos y expansivos en sus expresiones inequívocamente masculinas -como el soberano y el varon dandy-, y por sus risotadas francas y abiertas de satisfacción de ser los dueños del mundo conocido. Hablaban de que era una tía algo especial, seguramente en términos de conquista, por la sonrisa maléfica y ladeada del que parecía ser el más interesado en la presa. De vez en cuando la conversación se volvía poco inteligible porque mantenían cierta confidencialidad y bajaban el tono de voz.  Lo que me llamó la atención fue cuando este sujeto dijo algo que sostuvo en voz claramente audible: “yo tengo bastante idea de lo que le pasa a esta tía, porque soy psicólogo, no sé si te lo he dicho, he sacado el título hace poco…”. La conversación seguía, pero había terminado mis ejercicios en esa zona y me fui a correr a la cinta, para acabar reventado una vez más.

                         La anécdota me hace pensar en esta profesión extraña en la que por gracia de una titulación a base de exámenes tipo-test uno queda ungido y sancionado por los poderes sociales para ser “el que sabe de las personas”, el experto en todo lo humano y el solucionador por excelencia de las problemáticas emocionales. Sé que peco de prejuicioso, que no conozco al tipo en cuestión, que lo juzgo por elementos superficiales, y que quizá esté más cualificado que yo o cualquiera de los que considero “buenos psicólogos”, pero (y este es el privilegio de la subjetividad, de que este es mi blog, y opino y escribo lo que me sale del higadillo) si alguna vez tengo que recurrir a un profesional de la psicología y me encuentro tras la mesa un sujeto así me daría un telele. La profesión se debería de nutrir de gente madura, gurús de sabiduría, ejemplos de honestidad y de vida, orejas vivientes, empáticos hasta la médula, serenos, centrados, gente cuyo consejo valioso y orientación racional fuera un punto de apoyo, y no de vividores y espabilados, fanfarrones que en nada se diferencien del resto, metidos en los mismos valores vacuos, que usen las tretas y artimañas aprendidas en clase para el ligoteo de fin de semana y meterse entre las piernas a la chica codiciada.

                          Aunque, claro está, todo esto es más que discutible. Pero me apetecía decirlo, qué coño.

Barbie Malibú

Posted in General by Fer on 8 Febrero 2009

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                       Era un local de decoración barroca, con unas largas telas de seda negra colgando de la fachada, paredes blancas en el interior repletas de espejos con marcos recargados,  y una enorme lámpara central que caía tan baja que casi se podía tocar. En los espejos traté de mirarme pero no pude, ya que mi reflejo había desaparecido. Al penetrar en el vestíbulo flanqueado por falsos cuadros de Rubens, tras pagar la entrada que incluía copa, todos nos habíamos convertido en vampiros.

                          Al poco, entró un grupo de jóvenes bien vestidos, cuatro mujeres y tres hombres. Todas tenían un notable atractivo fashion, pero ella despedía un brillo especial del que era claramente consciente. Rubia, estilizada, con larga melena ondulada, pupilas verdes luminosas y sonrisa perenne. Se rodeaba de su pequeña corte gay que bromeaban y bailaban con ella. A todas luces, se sentía protagonista y espléndida, y disfrutaba eclipsando a sus amigas, con las que apenas intercambiaba palabras. Lanzaba miradas a ráfagas, pequeños halagos a los vampiros expectantes, pero no se quedaba en los ojos de nadie. En esa contemplación de la divina, su grupo y sus vínculos, permanecí durante dos whiskys con ginger ale, reflexionando sobre el implacable aunque efímero poder de la belleza.

                        Más tarde se produjo la anécdota, irrelevante, y con ella la oportunidad. Conseguí para mi sorpresa, sin demasiado esfuerzo, captar su atención, desarrollando mi personaje de esa noche, que sin duda no era yo. Los colmillos recién nacidos estimularon mis sentidos depredadores, y la estrategia fluyó con facilidad. Se trataba de encajar a toda costa en su estilo burbujeante, evitar aburrirla con sentimientos o cultura, y ubicar los temas en la zona de absoluta superficialidad y fresco entretenimiento. Hablamos del Gran Hermano, de perfumes, de los cuarenta principales, de locales de moda; fui pomposo con disimulo hablando de un trabajo inventado y de un nivel de vida falsamente hinchado, tretas que, con un disfraz de modestia, creyó. Porque, afortunadamente para un vampiro viejo, Barbie Malibú era hermosa pero abiertamente estúpida, una pija de colegio de pago reconvertida en diosa de la noche, princesa de un pequeño reino de plumíferos y arpías. Finalmente, después de una hora de artificio, conseguí su teléfono.

                       Estoy preparado, y sé que sucederá. La llamaré, me responderá, será todo tan fácil… Ya disfruto las caras de envidia de mis amigos cuando me vean paseando con ella por el barrio. He gastado buena parte de mis ahorros con una colección de polos de Lacoste de todos los colores, tres camisas de Ralph Laurent y un par de trajes de Armani, y tengo pensado ampliar mi hipoteca para hacerme ese descapotable que tanto le gusta. Enterré en un baúl a Neruda, Kafka, Millás, Murakami y los últimos sesudos nórdicos; a cambio, he comprado ráudo el Cosmopolitan, “Los pilares de la Tierra”, “El código Da Vinci”, y empezado a leer “El alquimista”. 

                         Desde ese sábado gozo como nunca ante el futuro tontorrón que me espera con mi exhuberante novia de plástico.

Bolero

Posted in General by Fer on 6 Febrero 2009

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SE TE OLVIDA (LA MENTIRA)
(Alvaro Carrillo)

Se te olvida
que me quieres a pesar de lo que dices
pues llevamos en el alma cicatrices
imposibles de borrar

Se te olvida
que hasta puedo hacerte mal si me decido
pues tu amor lo tengo muy comprometido
pero a fuerza no será

Y hoy resulta
que no soy de la estatura de tu vida
y al dejarme casi, casi se te olvida
que hay un pacto entre los dos

Por mi parte
te devuelvo tu promesa de adorarme
ni siquiera sientas pena por dejarme
que ese pacto no es con Dios

Posted in General by Fer on 31 Enero 2009

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                        El problema es la luz.

                       Cuando uno vuelve la vista atrás a situaciones de su vida, recuerda la mayoría de ellas como un paisaje monótono de situaciones repetidas hasta la fatiga. Y puntualmente, algunos momentos en los que internamente aparece una luz, que transforma bruscamente tu visión del mundo, a veces por unas horas, a veces por días o meses. Pasa con algunos encuentros, algunos viajes, algunos momentos con personas queridas, algunas citas. Pasa, indefectiblemente, por los primeros o los mejores momentos de un amor. Por cada cita clandestina e inesperada. De forma más prosaica y de calidad diferente, pasa con algunas compras. De una u otra manera, variadas en colores e intensidades, pequeñas lucecitas que te hacen sentir avidez y curiosidad por lo que vendrá mañana.

                          El problema es cuando no consigues ver esa luz endiablada dentro de ti. Ni con citas absurdas, ni con horas desgastadas con la familia, ni con repetitivos encuentros sociales. Ni con un viaje a las Antípodas, ni comprándote un deportivo, ni cambiando de traje, de rostro o de vida.

                          El problema es la puta luz. Que no haya forma de encenderla, ni con búsquedas desesperadas, ni con autoengaños. Que tengas muchos meses que no hay manera de sentirla. Que sientas, confuso y asustado, que puede que no vuelva a surgir para los restos.

Posted in General by Fer on 6 Enero 2009

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                        Yo tampoco sé porqué escribo, si por agradar, o por esclarecerme, por reivindicarme como personaje de esta gran comedia, por tener un interlocutor invisible en las pendientes de la soledad más o menos sonora. O, sobre todo, porque me leas tú.

                          Soy consciente de que no tengo demasiado que aportar a la posteridad. Mi propio eco. No sé mucho de nada. Ni siquiera de la vida, en la que ya casi soy veterano, y en la que me siento siempre como un ingenuo novato. Algunas veces se me ocurren pequeñas historias, anécdotas reales camufladas y travestidas, o disparates que me hacen gracia. Eso justifica a veces las ganas de escribir, además del desahogo. El caso es que suelo andar bastante ocupado, siempre tengo alguna cosa que hacer. Y sin embargo, me pierdo ocioso ante esta pantalla horas y horas sin sentido.

                        He empezado el año triste, pero es una tristeza de otra cualidad diferente, quizá más peligrosa a la larga. En esta de ahora no hay rabia, porque en la rabia se encierra a veces la esperanza. Esta de ahora está hueca de expresión, es tristeza sin lágrimas. No soy capaz de imaginarme un futuro que me llene, me aferro al presente como mal menor, como los ciegos se tientan en cada paso para no caer.

                           He empezado el año triste, porque ha empezado sin ti.

Objetos

Posted in General by Fer on 26 Diciembre 2008

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                          Acabo de ver una película de esas de velada agradable, ya sabes, comedia americana, chico encuentra chica, chico pierde chica, etecé, etecé. El esquema: un joven papá divorciado trata de explicarle a su hija de diez años su vida sentimental, que se centra en tres mujeres. Dejando a un lado la trama, hacia el final de la película, tras todos sus líos mentales, el tipo se encuentra en una caja con un libro envuelto en papel de regalo, un libro que no entregó en su momento y que pudo cambiar su historia. El objeto le conecta con ella, la que le hacía vibrar, y va a buscarla, años después, para entregárselo.

                        Me ha recordado la evocación sentimental que tienen algunos objetos, inanimados y crueles, que inadvertidamente y sin previo aviso a veces caen en nuestras manos para traer en el momento menos apropiado una punzada de recuerdo que te trastoca cuando tratas de sonreír a tu vida presente. El tema es clásico, aquellas pequeñas cosas, las cantaba Serrat. Ayer fue un ticket de compra que dormía en mi cartera, una compra de septiembre, un regalo. Rompí el ticket, pero no el momento. Objetos, fetiches, recuerdos, memoria, olvidos, olvido.

Nochebuenas

Posted in General by Fer on 24 Diciembre 2008

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                       La cena familiar era más concurrida. Esperábamos a media tarde a que viniera la familia de Murcia, y nos juntábamos alrededor de la mesa camilla, y de mi abuela, que formaba parte del escenario, regordeta y encajada en su mecedora. La casa no estaba especialmente adornada: siempre fuimos algo perezosos para la parafernalia navideña, y a última hora mi madre bajaba del porche una caja pequeña con serpentinas y un niño jesús muy mono que se chupaba el dedo sobre una alfombrita blanca y peluda. A veces, mi hermano sacaba la guitarra y tratábamos de sorprender con alguna cosa que hubiéramos ensayado hacía poco en el grupo cristiano. Recuerdo que era habitual cenar cocktail de gambas y carne mechada; de fondo la tele, el mensaje del Rey y la “Telepasión” esa en la que los presentadores de informativos bailaban.

                         Luego salíamos al frío de la noche. Algunos años nos daba por trajearnos para hacernos los mayores; por esos años empecé a usar un abrigo antiguo de mi padre que aún conservo. Las calles estaban iluminadas y olía a invierno de una forma especial. Nos reuníamos en el portal de Chusa, porque cumple años en las nochebuenas, y luego marchábamos a la misa del Gallo, a cantar villancicos y las canciones del Gen Rosso, “Venid a la fiesta”, “Donde tú estás” y todas esas, y allí estaba todo el mundo habido y por haber, Rosa, Willy, Paco Forza, los que nos quedábamos dentro y los que se quedaban fuera tras los cristales esperando a que el Padre Guillermo acabara su sermonazo en una iglesia llena hasta la bandera. Durante la ceremonia, a veces, hablaba con Dios.Y luego las felicitaciones, el chocolate y las ensaimadas.

                        Ha pasado tanto tiempo y tan poco a la vez. Seguramente ha dado para mudar todas las células del cuerpo, así que no sé en qué rincón del cerebro se esconde el que yo era. El que soy ahora detesta todo esto de las felicitaciones y la obligación de los regalitos, las moñerías de los anuncios, los lloros en primeros planos por no estar con la familia, las reposiciones insufribles de películas de tema navideño, los santaclauses de peluche subiendo por las fachadas y un montón de cosas de las que me quejo estos días. No sé qué se celebra: supongo que estar vivos. Es el momento anual del recuento, de silenciosa evaluación de pérdidas. Sin embargo en algún momento sucumbo, aprecio ese momento de reducida reunión familiar envuelta en ritual y trato de dejar mi sentido crítico a la puerta de casa de mis padres antes de la cena. Y hasta puedo cantar algún puto villancico.

http://es.youtube.com/watch?v=pA8UHeoYHQM&feature=related

 

Fue tan largo el amor, y tan corto el olvido…

Posted in General by Fer on 23 Diciembre 2008

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“(…) Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.  (…)”

My friend Plácido

Posted in General by Fer on 22 Diciembre 2008

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              Unos griegos nada aristotélicos de tiempos de la Odisea, sucios y harapientos, y su líder, Plácido-Orestes, hermano de Ifigenia (Violeta Urmana, al fondo de negro en la segunda foto), al que durante las dos horas de ópera ésta no consigue matar ni a tiros, a pesar de que pone todo su empeño. La codiciada foto con el inmenso Domingo, a la que accedió pacientemente, como con todo el elenco que se lo pidió, salió borrosa. Valió la pena en general la experiencia. No todos pueden contarlo.