Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría
más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
“Instantes”, de Nadine Stair, atribuído -falsamente- a Borges
Si tuvieramos otra vez la vida por delante, al llegar a los 85 años entraríamos en un bucle y voveríamos a pensar: si pudiera volver….
Acabo de oir el discurso del día (de Steve Jobs) en el que habla de conectar puntos (de la vida) y me he acordado de tu post. Dice que las conexiones siempre se hacen hacia atras, nunca hacia adelante. Osea que solo desde el futuro puedes valorar el pasado.
A mí siempre me gustó este poema, aunque no me creí lo de Borges, no es su estilo. Y me gusta esa mirada atrás que reconoce que no todo han sido aciertos, pero también que, aunque quede un día, estos tiempos son los nuestros. El último día de nuestra vida es tan nuesto como el primero, más aún, porque la consciencia y la experiencia son infinitamente mayores.
Nunca he comprendido eso de “no me arrepiento de nada”. Yo sí. De lo único que estoy orgulloso es de no haber hecho nunca daño a sabiendas. Pero mi vida, la de todos, está hecha de muchos errores, unos cuantos aciertos, suerte desigual, acontecimientos azarosos y voluntad de ser feliz. Por lo tanto, bastante de acuerdo con ese poema.
Yo no me arrepiento de lo que hice, porque he vivido mucho e intensamente. Sólo de lo que no hice, por estar esperando, justificando y amando a quien no lo merecía: ahora pienso que en ese tiempo (¿perdido?) hubiese conocido a más hombres, más historias, más cuerpos, más bocas… En fin. No me quejo. Aún tengo un presente. Y, espero, un futuro por delante.
Me han gustado mucho estos tres comentarios, tan personales. Gracias. El texto en sí lo descubrí hace poco por azar (alguien lo colgó en un tablón de anuncios en mi trabajo) y me resultó sugerente, porque en cierto modo sintoniza con algo que siento últimamente: el tiempo trascurre veloz, se escapa a veces sin darnos cuenta, “mientras vamos haciendo planes” que decía Lennon, a veces con personas y situaciones que no nos aportan nada; y nada regresa ni se nos devuelve.
Por eso, hay que ser especialistas en el “ahora”. Ni arrepentimientos ni revisiones. Carpe diem. El futuro y el pasado no existen.
No sé si habéis reparado en el video que acompaña al texto. Es la última canción de una película, “Rent”, basada en el musical neoyorquino del mismo nombre, cuyo autor dedicó a algunos de sus amigos muertos por el SIDA en los ochenta. La obra toca esa problemática, en una modernización del ambiente de la ópera “La Bohéme”. El compositor no pudo disfrutar de su éxito, ya que falleció el mismo día del estreno. El final es optimista: no hay más día que hoy, y los protagonistas cantan felices: el amor -de amantes o de amigos- hace que todo valga la pena, aunque están casi todos ya “tocados” por la enfermedad. Soy bastante fan de esta obra últimamente, os la recomiendo, si toleráis bien los musicales…
Al leer tu comentario, me quedé con esta frase: “hace que todo valga la pena, aunque están casi todos ya tocados por la enfermedad” ¿Qué enfermedad? ¿El sida, el amor o la propia vida?
¡Saludos a todos!