Hace poco vi “Cashback”, una película que recomiendo, comedia agradable, divertida y con un atractivo planteamiento visual. No la voy a resumir ahora, y creo que nadie me recriminará que le haya animado a verla. Pero, más que con la historia, con lo que me quedé algo enganchado de la película fue con su reflexión sobre la belleza. Dice el director, en una entrevista, que “puede haber algo deprimente sobre la belleza. Cuando te encuentras con ella por sorpresa, es tan intenso… Si es una obra de arte, o un hombre o una mujer que te encuentras en la calle…A veces paso las horas siguientes en momentos como ese… Y hay tantos de ellos! Va a tu cabeza, es tan poderoso.” El protagonista detiene el tiempo para disfrutar de la contemplación de la belleza, se recrea con ella, la desnuda, la dibuja. Puede quedarse en ese estado íntimo de admiración durante horas subjetivas, estancado, estacionado en un segundo del tiempo real.
Quién tuviera ese poder de congelar el tiempo para gozar de una imagen. Su cara mirándote en el coche, sus ojos cerrados y sus besos pequeños y húmedos, su cuerpo entero retenido y en el éxtasis, vestida, desnuda, llegando, partiendo… La memoria es a veces incapaz, infiel o mentirosa. Quién pudiera fotografiar o esculpir cada instante mágico de la vida en toda su belleza para gozarlo cuando ya no esté…

Te pillo la recomendación y la foto, hermano. Gracias.
Gracias por article